A Beatriz Valiente le encantan los gatos, al igual que los perros y todas las mascotas posibles. No en balde eligió la carrera de Veterinaria como profesión y, “desde su salón de belleza”, ofrece un innovador servicio de peluquería. Se ocupa, por ejemplo, de pintar las uñas, poner pestañas postizas, perfumar, realizar un supercorte de pelo de acuerdo a la raza o armar un peinado ultravanguardista. Así mismo, cada raza que llega, sale de lo más coqueta.
Los gatitos persas no son la excepción. Los baños con esencias aromáticas están a la orden del día, así como los cortes suaves, dejando ver esa carita ancha y plana, de hocico respingón; con ojos grandes, redondos, bien abiertos, que se esconden detrás de un abundante pelaje, espeso, largo y de tacto sedoso.
“Agua calentita, champús especiales, con aromas, una buena colonia y de regreso a casa para recibir mimos”, cuenta Beatriz, mientras aparecen los gatitos, chiquitos y grandes, para las fotografías. De color miel, gris, negro, blanco, chocolate y crema. ¡Los colores son variados, hermosos! Algunos posaron curiosos, mirando la lente de nuestro fotógrafo; otros, más ariscos, no mostraron ¡un pelo! En fin. Lo cierto es que los persas tienen una naturaleza agradable, congenian tanto con los humanos como con otros animales. “Estos gatos son familiares, les encanta estar con los niños, son falderos y muy tranquilos”.
“Se pasa la mayor parte del día durmiendo. Se les dice tigres del sofá, justamente porque les gusta dormir y descansar. Es el gato doméstico de lujo por excelencia, su raza está asociada a la riqueza y el poder, y le gusta lucir con ostentación su belleza; es muy presumido”, agrega sonriendo.
Y para mantenerlo “bello” o “bella”, su pelaje requiere un cepillado diario. ¿Y el baño? ¿Es necesario? Porque dicen que realiza su propio aseo varias veces al día, especialmente después de comer o tras despertar de una siesta. “Es cierto”, nos dice Beatriz. “Usa su lengua de textura áspera, que le permite remover parásitos y partículas adheridas a su pelaje”, añade. Pero a pesar de sus higiénicos hábitos, es recomendable acostumbrarlo desde pequeño a ser bañado en forma periódica. El baño, especialmente en los gatos de pelaje largo como el persa, los ayuda a eliminar el pelo muerto. “Nosotros usamos agua templada y champús de uso exclusivo para gatos, que no tienen sustancias irritantes o tóxicas. También hay productos en seco como talcos, que son solo para felinos. Esta raza de gatos exige mucho cuidado y dedicación por parte de los dueños o de los entendidos”, expresa.
En tal sentido, comenta que los servicios incluyen, además de los cuidados de salud, claro, y baños con champús, los accesorios. “Tenemos accesorios de última moda, comidas con todos los nutrientes y juguetes”. En exhibición notamos collares de cuero símil pitón o de un solo color con campanitas o dijes de estrás con diferentes formas. Las pelotas, juguetes con sonido igualmente están a la vista de quienes llegan a Don Perro. La propuesta está hecha. Si te gustan los gatos, esta es la tuya.
¿Cortarles los bigotes?
Los bigotes del gato son verdaderos sensores que entregan al animal una importante información de su entorno inmediato. Nunca deben ser recortados, ya que con ello se está afectando la seguridad, los movimientos y la orientación del gato. Los bigotes le sirven, por ejemplo, como detectores de viento, lo cual, unido a su sentido del olfato, le permite percibir con rapidez el origen de los olores. También, le avisan si le falta mucho en una caída o si su cuerpo va a poder atravesar un obstáculo o caber en un determinado lugar. Si los bigotes chocan contra las paredes, el gato sabe que su cuerpo no pasa por ahí y cambia de dirección. Por ello, los bigotes deben ser tan largos como ancho sea su cuerpo. Los bigotes del gato caen periódicamente y son reemplazados por otros nuevos.
jueves, 24 de noviembre de 2011
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